FUERA DE LA CAJA

 

Cuando nací lo primero que vi al abrir los ojos fue una caja fría y solitaria, creo que le llaman incubadoras o algo así escuche. Aun no conozco a mis padres y ni siquiera sé si tengo hermanos porque siempre estuve en esta caja que parece ser muy grande, pero al intentar correr no llego a ningún lado, siempre termino golpeando mi cabeza con esta cosa a la que llaman reja que aparenta ser mi hogar, la jungla. Todos los días es lo mismo, la misma rutina de siempre; comida en la mañana, criaturas de dos patas con cosas brillantes en las tardes y comida en la noche por lo que no vivo mal, aunque estoy muy estresado, solo quiero salir un momento y estirar estas patas. Necesito ¿no se? descubrir lo que el mundo tiene para mi, pero ¿da igual no? pues sigo en esta caja sin poder hacer nada al respecto porque las criaturas de dos patas no entienden cuando les hablo, no me entienden, incluso si grito. 

Ya han pasado unos 9 años desde que estoy aquí, ya no me muevo mucho porque me duelen la patas, no quiero comer ni beber, me pregunto para que lo hare si al despertar seguiré en esta maldita caja. Solo quiero salir de esta pesadilla y poder vivir libre en la selva, pero creo que eso no pasará, solo me queda resignarme y esperar mi final sin conocer lo que hay del otro lado de esta caja.


. Sthefany Guerrero Hurtado

Comentarios

  1. El poder darle voz a un animal que no puede hablar deja pensando lo que debe estar sintiendo, muy bueno.

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  2. Es importante reconocer que el buen trato hacia los animales no es una escusa para mantenerlos en cautiverio pues no los convierte en una propiedad o, peor aun, en un instrumento de entretenimiento.

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  3. Le otorgas la voz a un ser encerrado, un pequeño que solo quiere conocer el mundo, de antemano muy buena interpretación del pensamiento de este pequeño, sigue así as que sean escuchados que sean libres en su habitad natural, Sigue otorgando tu voz para ellos.

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